Fuimos al restaurante un martes en la tarde y estaba lleno, con bastante movimiento en la parte exterior, lo que le da un ambiente muy animado. Pedimos una spanakopita (hojaldre relleno de espinaca y queso, crujiente y sabrosa) y un plato de kritharaki con carne: una sopa espesa con pasta tipo orzo, carne tierna y un toque picante que le da muchísimo sabor. La atención fue excelente, el personal súper amable y atento (20/10). Los precios nos parecieron justos por la calidad de los platos. Sin duda, un lugar que recomiendo para disfrutar auténtica comida griega.